Cómo convertir su negocio en un espacio amigable con la demencia
Hace casi 20 años, trabajé durante dos años en el personal de cocina de una residencia de ancianos. A pesar del tiempo, guardo recuerdos maravillosos de aquella etapa y nunca he olvidado la satisfacción que me producía interactuar con los residentes. Desde entonces, he desempeñado diversos cargos, incluido el de ventas y marketing para Yell. Hace unos dos años, al disponer de algo de tiempo libre, empecé a buscar opciones para cambiar de rumbo profesional. Terminé formándome como barbero y descubrí que era algo que realmente me apasionaba. Sin embargo, seguía queriendo encontrar la manera de recuperar esa satisfacción que sentía al trabajar con personas mayores y, quizás, combinarla con mis nuevas habilidades. Entonces, en noviembre del año pasado, una amiga de mi iglesia local, Heather, que trabaja como coordinadora de actividades, me invitó a la residencia donde trabaja, y así fue como empezó realmente mi viaje.

El arte de la barbería amigable con la demencia
Llevé mi pequeña gramola y puse algunos clásicos para los hombres; verlos y escucharlos cantar me devolvió esa sensación tan positiva que recordaba de mis tiempos en la residencia. Desde noviembre, mi negocio ha crecido más rápido de lo que jamás hubiera imaginado. Me contactó Lynda, de Alzheimer's Society quien me puso en contacto con Radius Housing , quienes me inscribieron en una formación especializada en demencia. Dado que la mayoría de mis clientes padecen demencia, era el camino a seguir.
Soy el primer barbero móvil amigable con la demencia que recorre las residencias de Irlanda del Norte ofreciendo un servicio como el mío. Antes, los salones dentro de las residencias de Irlanda del Norte estaban pensados principalmente para mujeres, desde la decoración y la iluminación hasta la conversación. Con mi servicio, intento atender a los hombres y crear toda la experiencia de una "barbería" añadiendo cuadros, carteles de barbero y poniendo música en mi gramola. Les corto el pelo, les recorto el vello de las orejas, la nariz y las cejas, y después les ofrezco un buen afeitado a la antigua usanza, seguido de un masaje facial y de cabeza, y un toque de loción de limón para terminar.
Cada persona es diferente, pero he aprendido que la paciencia y explicar a mis clientes lo que voy a hacer ayuda mucho. Siento que mi música es lo que marca la mayor diferencia y me encanta ver las sonrisas en sus rostros mientras cantan. Amo lo que hago y espero llevar mi negocio a residencias de todo el Reino Unido.
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