Comunicación integral en la atención sanitaria
La comunicación es una parte vital y muy gratificante del trabajo en el sector asistencial. Desempeña un papel fundamental a la hora de apoyar a las personas en sus necesidades físicas, sociales, emocionales y espirituales. Sin embargo, hacerlo puede presentar desafíos. A una persona con un deterioro cognitivo (por ejemplo, como resultado de demencia, una lesión cerebral o un accidente cerebrovascular) puede resultarle difícil comunicarse con nosotros, y a nosotros puede resultarnos difícil comunicarnos con ella.
A continuación, se presentan algunos ejemplos de dificultades de comunicación que pueden estar asociadas a un deterioro cognitivo:
- Dificultad para encontrar las palabras que desea decir, o usar palabras comodín como "cosa" o "eso" en su lugar.
- Tendencia a repetir lo que acaba de decir o lo que han dicho otras personas.
- Tendencia a divagar o irse por las ramas.
- Dificultad para entender el lenguaje abstracto o frases hechas (por ejemplo, "Roma no se construyó en un día" o "llueve a cántaros").
- Problemas para entender incluso palabras sueltas.
- Perder el hilo de lo que está diciendo.
- Su habla puede carecer de sentido porque utiliza palabras o sonidos incorrectos.
- Recurrir a la comunicación no verbal o preferirla (por ejemplo, asentir, señalar, pero también agitación o reacciones agresivas).
- Dificultad para seguir las "normas" sociales en la comunicación, como interrumpir a los demás, no respetar los turnos de palabra y dificultad para interpretar señales no verbales (por ejemplo, el lenguaje corporal o las expresiones faciales).
La lista anterior se refiere a las dificultades con el lenguaje y el procesamiento o producción de palabras y sonidos; sin embargo, puede haber otras "barreras" que dificulten la comunicación:
- Deterioro sensorial: una mala visión afecta a la capacidad de mantener contacto visual, y una mala audición puede hacer que escuchar la comunicación verbal sea complicado.
- Las dificultades de memoria pueden hacer que una persona crea firmemente que vive en un momento diferente a la realidad (por ejemplo, puede creer que necesita volver a casa para recoger a sus hijos del colegio).
- Entorno: ¿es un lugar con mucho movimiento o ruidoso?
- ¿Qué hora del día es? ¿Cómo serían tus propias capacidades de comunicación si estuvieras cansado o acabaras de despertarte?
Una teoría es que las personas con demencia y otras dificultades cognitivas suelen tener un Umbral de estrés reducido lo que significa que sus niveles de estrés pueden aumentar más rápidamente que los de las personas sin deterioro cognitivo. Muchas cosas pueden contribuir a los niveles de estrés, y cualquiera de ellas, o todas, podrían afectar la capacidad de una persona para comunicarse eficazmente con los demás.
Es posible que la persona con la que trabaja solo presente una o dos de estas dificultades, o que existan problemas con muchas de ellas. Independientemente de cuántos problemas haya, es importante saber cuáles es probable que observe y cómo abordarlos. El término holístico se utiliza a menudo en la planificación de cuidados, es decir, observar el panorama completo de alguien como persona en sí misma, quién es en su entorno y en su contexto social. Esta idea sin duda puede aplicarse a la forma en que nos comunicamos con una persona.
¿Cómo puedo mejorar mi comunicación?
- Piense en el entorno: ¿podría conversar en un lugar más tranquilo, menos concurrido o más cómodo? ¿O puede mejorar la situación actual, por ejemplo, bajando el volumen de la televisión o la radio?
- Piense en los problemas sensoriales: ¿el audífono de la persona está puesto y funciona correctamente? ¿Puede verle?
- Piense en la salud física: si una persona tuviera dolor, ¿cómo podría comunicarlo?
- ¿Está al tanto de las necesidades de comunicación específicas e individuales de esta persona? Consulte su plan de cuidados para conocer las estrategias actuales; por ejemplo, ¿esta persona prefiere o responde mejor cuando se utilizan ayudas visuales para la comunicación (símbolos, imágenes) junto con las palabras?
- ¿Está hablando o comunicándose con suficiente claridad? ¿Es paciente y le da tiempo para procesar lo que ha dicho? ¿Está lo suficientemente cerca, habla con el volumen adecuado y ha usado su nombre para llamar su atención?
- Piense en lo que dice: ¿está utilizando frases concisas y breves? ¿Podría usar palabras más sencillas y evitar la jerga?
¿Qué sucede si las estrategias actuales del plan de cuidados de alguien no funcionan?
Las necesidades de las personas cambian con el tiempo y pueden variar según su estado físico o mental en un momento dado. Si una estrategia que antes era útil o exitosa ya no resulta eficaz, es probable que sea el momento de revisar el plan de cuidados de esa persona. Cambiar a un plan de cuidados electrónico facilitará la modificación de los planes de cuidados de forma rápida y eficiente. Sin embargo, al realizar cambios en un plan de cuidados, también es importante adoptar un enfoque centrado en la persona y colaborar con ella siempre que sea posible, contando con la participación del personal superior adecuado y los profesionales pertinentes. Intente discutir el problema de manera respetuosa con los demás miembros de su equipo y vea si ellos están teniendo dificultades similares. Lo más importante de todo es no renunciar nunca a comunicarse con alguien; a veces, un poco de pensamiento creativo puede descubrir nuevas posibilidades.







